reconocer los errores

Reconocer nuestros propios errores

El reconocimiento de nuestros propios errores no debería beneficiarnos más que el estudio de nuestros éxitos. Pero en todos los hombres existe una cierta tendencia a evitar el castigo. Cuando asocias determinados errores con una paliza, no esperas a la segunda dosis y, por supuesto, todos los errores cometidos en el mercado de valores te hieren en dos puntos clave: el bolsillo y la vanidad. Jesse Lauriston Livermore